Manos a la obra, el potencial de trabajar juntos

Por: Daniel Carranza 

Se acerca la cuarta edición de un evento que no sólo se ha ganado un lugar en el corazón de la comunidad latinoamericana de datos abiertos, sino que, casi sin proponérselo, ha sido la piedra fundamental para la existencia de esa comunidad.

Y ésto sucedió además, con fidelidad a las ideas que busca transmitir, colaborando, con cada anfitrión apropiándose del evento, aportando y dejándolo seguir creciendo en su ruta por el continente.

Wow… ¿lo logramos entonces? ¿Nos podemos ir a tomar algo?

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Todavía no.

La comunidades no existen como un fin en sí mismo. Las creamos para perseguir algún objetivo y en este caso hemos logrado bastante en cuestiones de sensibilizar, ampliar la comunidad y compartir conocimiento. Pero para un grupo de gente tan enfocado en difundir la colaboración, a veces me sorprende lo relativamente poco que hemos logrado trabajar juntos en proyectos concretos.

No estoy tratando de decir que no colaboremos. Hay iniciativas académicas y de investigación regionales con raíces en ABRELATAM, mucha gente que va y viene compartiendo conocimiento en eventos y hasta un puñado de proyectos replicados salpicados por ahí. Pero poco, muy poco, de proyectos conjuntos.

Y si, colaborar es difícil. Los fondos no están hechos para aplicar de más de uno, las distancias, el idioma, los contextos… Todo eso es cierto. Pero con la enorme cantidad de coincidencias que he escuchado en tres años de desconferencias, me niego a creer que no tenemos mucho más para hacer y muchas menos redundancias para evitar (desde hacer más de una vez herramientas para lo mismo, hasta trabajar en el mismo tema de forma incompatible).

Esa es -desde mi punto de vista- la próxima frontera de ABRE LATAM pero sobretodo de la comunidad que hace al evento. Si en tres años pudimos lograr tanto uniendo más que nada nuestras voces, el potencial de unir nuestro trabajo seguramente sea mucho, pero mucho mayor.