Políticas de Datos Abiertos: el camino de México

La discusión de datos abiertos es ya una realidad en América Latina. Desde la patagonia al Bravo países y ciudades han comenzado a generar portales y experiencias que prometen cambiar la forma en que entendemos la relación entre los gobiernos y la ciudadanía. Pero ¿ que clase de reglas de juego sostiene estos esfuerzos? ¿ Como comenzamos a generar la institucionalidad detrás de la promesa de los datos abiertos?. Esto es lo que ha comenzado a responder México.

El pasado viernes un grupo de expertos/as mexicanos/as y del continente  han comentado la reciente política de datos abiertos de  México ( disclosure: yo debí ser uno de ellos pero como sucede en estas cosas de la tecnología, cuando uno más la precisa… falla). Así que en este post quiero compartir mis observaciones sobre el proceso de consulta, algunos contenidos de la política y los desafíos por delante de la pionera experiencia mexicana.

1)  Consultar, consultar y consultar

Una de las premisas de la política de datos abiertos mexicana ha sido la consulta a todos los posibles involucrados. Consultar es algo que los gobiernos no necesariamente hacen bien en muchas políticas públicas, pero en este caso el gobierno mexicano puso en marcha un buen proceso, que ha sido potenciado por el trabajo que gobierno y sociedad civil han llevado en el marco de los procesos de gobierno abierto. A su vez Mexico presentó su consulta on-line de forma creativa y estilizada, algo no menor en procesos muchas veces áridos.

2)  Aspectos centrales de la política de datos abiertos Mexicana

Existen tres aspectos centrales  en la política mexicana: una institucionalidad delineada, un enfoque gradual de avance de la política y un enfoque de colaborativo con otros actores en el eco-sistema.

La política mexicana establece claramente una serie de referentes dentro de la Administración Federal que serán nombrados para llevar adelante la política dentro de las  distintas unidades del Estado. Es altamente probable que en este proceso los servidores públicos desarrollen nuevas formas de trabajo, y posiblemente un mejor entendimiento de sus propias organizaciones.

Otro aspecto central de la política mexicana es un enfoque gradualista. No todos los datos pueden estar prontos para salir, ni todo cambio es un “big-bang”. Liberando paulatinamente los datos, es posible que las organizaciones encuentren los mejores caminos experimentando en su uso, y también en su liberación

Finalmente la política de datos abiertos también establece un marco de consulta con los usuarios de los datos, notoriamente la sociedad civil mexicana. En tanto los procesos de constitución de ese marco sean claros, el mismo es esencial tanto para establecer un monitoreo constante de la política, así como para debatir puntos que precisen ajuste.

3) Los desafíos por delante

Mexico ha dado una buena señal, y dentro de los múltiples comentarios que su política ha recibido se encuentran puntos interesantes tales como: el desafío de la privacidad, el desafío de las licencias de los datos y los estándares de los datos.  Todas estos desafíos requieren de trabajo conjunto, no solo entre gobierno, usuarios, sociedad civil organizada y ciudadanos de un país, sino posiblemente un esfuerzo más global. En todos ellos, debemos recordar que los datos no solo promueven el desarrollo económico y social, sino un nuevo balance para los derechos de las personas , notoriamente en materia de libertad de expresión, acceso a la información y privacidad.  Es un mundo nuevo y requiere de construcción colectiva.

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